Transformando Vidas a Través de la Neurociencia y el Corazón

"Mi mayor contribución ha sido ayudar a las personas a descubrir de lo que son capaces, enfrentar dificultades y comprender que es posible transformar su vida, sin importar los obstáculos"

                                                                                 Mary Carmen Yañez Ramos

Mary Carmen Yañez Ramos representa la fusión innovadora entre neurociencia y desarrollo humano holístico, forjando una trayectoria profesional caracterizada por su profundo impacto transformador. Como migrante mexicana en Colombia, su experiencia personal ha enriquecido significativamente su enfoque profesional, permitiéndole desarrollar una metodología única que integra neuropsicología, terapia y coaching.

Su trabajo se centra especialmente en adultos, principalmente madres y educadores, bajo la premisa fundamental de que la transformación efectiva en niños y jóvenes requiere primero un cambio en sus cuidadores. A través de un programa integral de talleres y mentorías, ha logrado impactar positivamente en numerosas familias, especialmente aquellas con niños que enfrentan retos específicos en su desarrollo.

Como madre de tres hijos en un país extranjero, su experiencia personal con la migración y adaptación cultural ha profundizado su comprensión sobre dinámicas familiares y apoyo comunitario. Esta vivencia la inspiró a co-fundar "Viva México en Colombia", una iniciativa que trasciende lo cultural para convertirse en una red vital de apoyo para mujeres migrantes.

Su impacto se evidencia en múltiples áreas: profesionalmente, ha creado un modelo innovador que une neurociencia y terapias alternativas, mientras que socialmente, ha establecido redes de apoyo sostenibles entre mujeres. Su legado más significativo reside en su enfoque hacia la crianza consciente y el desarrollo personal, sentando las bases para una transformación generacional en la forma de educar y relacionarnos.

Reconocida como Mujer Factor de Éxito, Mary Carmen personifica un liderazgo transformador que combina experiencia profesional con vocación de servicio, construyendo los cimientos para una sociedad más consciente y conectada.

A continuación te invitamos a leer la entrevista completa:

¿Cuál considera que ha sido su mayor contribución al desarrollo social de su comunidad y cómo ha impactado eso en su vida personal y profesional?

Mi mayor contribución al desarrollo social de mi comunidad ha sido ayudar a las personas a descubrir de lo que son capaces, enfrentar dificultades y comprender que es posible transformar su vida, sin importar los obstáculos.

He acompañado principalmente a mujeres a conocerse y reconocer su historia, aceptar quiénes son, potenciar lo que aman de sí mismas y transformar aquello que ya no desean en su vida. Les enseño a abrazar su imperfección, aceptar la realidad y abrirse al cambio, lo que mejora significativamente sus relaciones, comenzando por la más importante: la relación consigo mismas.

He trabajado especialmente con madres de niños con discapacidad o “dificultades de adaptación”, ayudándolas a soltar expectativas, miedos y la necesidad de sobreproteger, para que aprendan a confiar en ellas mismas, en sus hijos y en su capacidad.

Es profundamente gratificante ver cómo estas madres logran soltar el control y permitir a sus hijos SER. Muchas han fortalecido sus vínculos familiares, han visto disminuir los problemas de comportamiento en sus hijos o han celebrado avances en la independencia de un niño con discapacidad. Verlas más felices, con menos frustración y rigidez, ha sido una gran recompensa.

Además, he impulsado redes de apoyo entre ellas, para que juntas se sostengan y se acompañen. También he guiado a madres en la mejora de su relación con hijos con quienes sentían una gran distancia, permitiéndoles ver la maternidad desde otra perspectiva, relajarse y disfrutar más su rol.

Mi propia experiencia personal fue el punto de partida para mi transformación, impactando profundamente mi vida profesional. Enfrentar desafíos como la migración, la maternidad y algunos problemas de salud me llevaron a replantearme mi enfoque y a retomar e integrar lo alternativo con la ciencia.

Este camino no solo me permitió sanar y crecer, sino también encontrar un propósito más profundo: acompañar a otros en su transformación personal y en la construcción de relaciones más sanas y conscientes. Así, mi evolución personal se convirtió en la base de mi labor profesional, permitiéndome consolidar mi liderazgo en el desarrollo personal y la crianza consciente.

En su experiencia, ¿qué papel juegan las redes de apoyo entre mujeres en el fortalecimiento del liderazgo femenino y en la construcción de oportunidades equitativas?

Los seres humanos somos, por naturaleza, seres sociales. Desde el inicio de
nuestra historia, el sentido de pertenencia ha sido fundamental; formar parte de una tribu, comunidad o familia nos da fortaleza interna y seguridad. En este sentido, las redes de apoyo entre mujeres juegan un papel clave en el fortalecimiento del liderazgo femenino y en la construcción de oportunidades equitativas.

Un grupo de mujeres puede sostenerse, acompañarse y motivarse mutuamente, recordándose que no están solas y que es posible superar los desafíos. Esto es especialmente valioso en contextos donde aún enfrentamos barreras para ejercer nuestro liderazgo y ocupar espacios que, por mucho tiempo, nos fueron negados.

Cuando migré a Colombia para mí fue un proceso difícil, pero encontré refugio en un grupo de mujeres mexicanas que, al haber pasado por experiencias similares, me acogieron y facilitaron mi adaptación. Más adelante, asumí ese mismo rol de apoyo, no solo para compatriotas, sino también para otras mujeres migrantes.

Inicialmente, participé en ese grupo de mexicanas que con el tiempo fue cambiando de integrantes ya que algunas vienen solo por unos años, y desafortunadamente, se perdió de vista su propósito original: ser una red de apoyo para quienes enfrentaban las dificultades de la migración. Pero me dejó una lección importante sobre la necesidad de comunidad, por lo que junto con dos amigas mexicanas Silvia Zamorano, Claudia Ochoa y una colombiana Yanira Jiménez, creamos "Viva México en Colombia", un grupo renovado donde todas son bienvenidas y nuestra misión es
ser un espacio de apoyo, guía y sostén, una familia emocional en la que cada mujer encuentre respaldo.

Definitivamente, sin una red de apoyo, no solo es difícil abrirse camino, sino que, en muchos casos, puede volverse casi imposible.

¿Cómo ha influido su background familiar y cultural en su estilo de liderazgo actual?

Mi historia familiar y cultural ha moldeado profundamente mi estilo de liderazgo. Como mexicana migrante en Colombia, enfrentar la adaptación a un nuevo país, la crianza de mis tres hijos lejos de mi red de apoyo y los desafíos personales como la depresión posmigratoria, me enseñaron resiliencia, flexibilidad y la importancia de construir comunidad.

Mi matrimonio de 24 años con un colombiano me ha permitido integrar dos culturas, aprender a negociar diferencias y fortalecer la empatía, herramientas clave en mi liderazgo. Además, haber superado dificultades de salud me ha recordado que el verdadero liderazgo empieza por uno mismo: cuidarme, entenderme y crecer continuamente me permite guiar e inspirar a otros desde la autenticidad y la experiencia vivida.

Hoy, lidero con una visión humana, basada en la comprensión profunda de los desafíos que enfrentan las familias y en la convicción de que la transformación personal es el camino para generar un impacto positivo en las próximas generaciones.

En términos de sostenibilidad y responsabilidad social, ¿qué legado espera dejar en su ecosistema laboral?

Mi legado en términos de sostenibilidad y responsabilidad social es contribuir a la construcción de una sociedad más consciente y equilibrada, donde el bienestar emocional de las familias sea una prioridad y donde la educación del adulto transforme la vida de las nuevas generaciones.

A través de mi trabajo, busco que padres, madres y educadores desarrollen habilidades emocionales y herramientas prácticas que les permitan criar desde la conexión, el respeto y la autenticidad, en lugar del miedo o la perfección inalcanzable. Creo firmemente que sanar y crecer como adultos impacta directamente en la salud mental y el desarrollo de los niños y jóvenes, y esto es clave para un futuro más saludable a nivel social.

Mi enfoque integra neurociencia, psicología y terapias alternativas, promoviendo un modelo de liderazgo basado en el autoconocimiento, la educación emocional y el trabajo en comunidad. Espero dejar como legado una red de apoyo para familias y profesionales de la educación, donde el aprendizaje y el crecimiento sean constantes, y donde cada persona encuentre la fortaleza para convertirse en la mejor versión de sí misma.

En mi ecosistema laboral, esto se traduce en un compromiso con el desarrollo humano sostenible, en el que el cambio no sea solo personal, sino que tenga un efecto multiplicador en la sociedad. Si logramos criar con consciencia hoy, estaremos construyendo generaciones más seguras, resilientes y felices para el mañana.