“Una empresa no crece más allá del ritmo al que crece su gente”

Transformación, autonomía y propósito: así construye Leonardo Escobar culturas de crecimiento con impacto humano

                                                                             Leonardo Escobar Henríquez

Para Leonardo Escobar Henríquez, Chief Revenue Officer de Estela, la transformación digital no es un proyecto técnico, sino un proceso humano y cultural. Con una visión global forjada en América, Europa, Asia y Medio Oriente, este líder ecuatoriano-español ha demostrado que el verdadero impacto tecnológico surge cuando el talento humano se convierte en el eje de la estrategia.

Desde su posición actual en Estela, y con más de 20 años de experiencia en cargos de liderazgo en empresas como ACI Worldwide y Kuvasz Solutions, Escobar impulsa un modelo organizacional donde la tecnología se integra como una aliada que libera el potencial de los equipos. Considera indispensables el propósito, la autonomía y el aprendizaje como elementos estructurales del crecimiento empresarial.

A lo largo de su trayectoria, ha liderado procesos complejos como adquisiciones, integraciones y expansiones internacionales, priorizando la gestión del talento como un factor estratégico que determina el éxito de cualquier transformación. Promueve culturas colaborativas, donde el aprendizaje continuo, el feedback constante y la toma de decisiones compartida son prácticas esenciales para consolidar la innovación.

Uno de sus proyectos más relevantes ha sido la implementación del CRM en Estela, donde aplicó una metodología centrada en el usuario, partiendo de las necesidades del equipo comercial para co-crear una herramienta funcional, eficiente y verdaderamente adoptada. Esta experiencia resume su enfoque de transformación: combinar automatización, innovación tecnológica y empoderamiento del talento en un mismo eje de acción.

Consciente de la diversidad cultural de los equipos con los que ha trabajado, Escobar ha aprendido que la integración de competencias digitales requiere tanto de habilidades técnicas como de inteligencia emocional y sensibilidad local. Su visión promueve una transformación inclusiva y consciente, que conecta la estrategia de negocio con el bienestar de las personas.

Su estilo de liderazgo se fundamenta en valores como la integridad, la generosidad, la responsabilidad y el pensamiento estratégico. Su mayor motivación es ver crecer a las personas, generar impacto real y formar líderes capaces de adaptarse, inspirar y construir equipos con propósito y visión de futuro.

Desde su rol como Chief Revenue Officer en Estela, ¿cómo visualiza el impacto de la transformación digital en la relación entre estrategia de crecimiento y desarrollo del talento?

La transformación digital ha dejado de ser un proyecto aislado para convertirse en parte del ADN mismo de la estrategia de crecimiento. En Estela lo vivimos así: no se trata solo de adoptar tecnología, sino de rediseñar nuestra forma de operar, relacionarnos y crecer. Esto exige un talento capaz de aprender rápido, colaborar de forma transversal y generar valor en entornos cambiantes. Nuestra estrategia de crecimiento parte de esa base: apostar por personas que no solo ejecuten, sino que también piensen, cuestionen y evolucionen con la empresa.

Ha liderado equipos multiculturales en distintos continentes. ¿Qué aprendizajes clave ha obtenido sobre cómo adaptar la cultura organizacional para integrar competencias digitales en contextos diversos?

Liderar en contextos multiculturales me ha enseñado que la clave no está en imponer una cultura, sino en construir una visión compartida que respete las particularidades locales. La integración de competencias digitales no es solo técnica; también es emocional y cultural.

La mejor forma de acelerar estas integraciones es encontrar acciones que resuenen con las motivaciones de cada equipo local y los acerquen a la cultura organizacional.

En un entorno donde la inteligencia artificial redefine el futuro del trabajo, ¿cuáles son los elementos que considera indispensables para que una empresa mantenga el talento humano en el centro de su estrategia?

Para mí, hay tres elementos indispensables: propósito, autonomía y aprendizaje. La IA es una herramienta poderosa, pero el motor de toda transformación sigue siendo el talento humano. Las personas necesitan sentir que contribuyen a algo que importa (propósito), tener espacio para tomar decisiones y equivocarse (autonomía), y contar con oportunidades reales de desarrollo (aprendizaje). En Estela, usamos la tecnología para liberar tiempo, no para sustituir pensamiento; buscamos que los equipos puedan aportar más valor apoyándose en estas herramientas.

Usted menciona la creatividad, la colaboración y el desarrollo del talento como ejes de su liderazgo. ¿Cómo traduce esos valores en acciones concretas dentro de su equipo y su empresa?

En mi día a día, esos valores se convierten en dinámicas muy concretas: espacios para que los equipos propongan soluciones sin miedo a equivocarse, decisiones tomadas de forma colaborativa, probar enfoques nuevos para ver si funcionan. También promovemos feedback constante y visibilidad transversal de proyectos para romper silos. En el fondo, se trata de construir una cultura donde la gente sienta que puede pensar, proponer y crecer con la compañía.

¿Podría compartir un ejemplo de cómo ha liderado procesos de transformación del negocio que integren automatización, innovación tecnológica y empoderamiento de los equipos humanos?

Un ejemplo concreto ha sido la implementación del CRM en Estela, un proyecto que construimos junto con el equipo comercial desde cero. En lugar de imponer una herramienta, nos enfocamos en entender qué les dolía más a los vendedores y fuimos iterando con ellos para automatizar justamente esas tareas que les quitaban tiempo y energía. Logramos simplificar procesos clave, liberarles tiempo para enfocarse en vender y en desarrollar estrategias de territorio y cuenta. Además, el sistema les entrega información en tiempo real para tomar mejores decisiones sobre dónde enfocarse y cómo avanzar sus oportunidades. Más que una herramienta, se convirtió en un aliado para su día a día.

A lo largo de su carrera ha trabajado tanto en escenarios de adquisición como de integración organizacional. ¿Qué papel juega la gestión del talento en el éxito de estos procesos complejos?

Es absolutamente central. Puedes tener sinergias financieras perfectas, pero si no logras integrar culturas y equipos, el valor se diluye. En cada adquisición que he liderado, priorizo identificar líderes clave, que ayudan a facilitar la integración. Siempre tenemos que asumir que habrá miedos y debemos generar confianza. La gestión del talento no es solo un proceso de recursos humanos, es un factor estratégico a tener en cuenta por cualquier líder.

Con su experiencia global en América, Europa, Asia y Medio Oriente, ¿cuáles cree que son las principales competencias blandas que todo líder digital debería desarrollar para navegar esta nueva era?

Escucha activa, humildad para desaprender y valentía para decidir en la incertidumbre. Vivimos en un mundo donde el conocimiento técnico se vuelve obsoleto rápidamente, pero la capacidad de aprender, conectar con otros y liderar el cambio es lo que marca la diferencia.

Los líderes digitales del futuro no serán los que más saben, sino los que mejor inspiran, se adaptan, crean sentido en medio del cambio y toman decisiones con rapidez.

¿Qué lo motiva a seguir promoviendo el crecimiento organizacional desde una visión centrada en el talento, y qué valores considera fundamentales para formar líderes del futuro?

Lo que más me motiva es transformar mi entorno, viendo a las personas crecer, asumir nuevos retos y sentir que hemos generado impacto tangible. Creo firmemente que una empresa no crece más allá del ritmo al que crece su gente. Los valores que busco promover son la integridad, la generosidad, la responsabilidad y el pensamiento estratégico. Quiero formar líderes que no solo cumplan objetivos, sino que construyan equipos sanos, innovadores y con impacto positivo y real.