Transformando Desafíos en Arte y Dulzura: Una Historia de Innovación Inclusiva
"La discapacidad no es una barrera, sino un reto que nos lleva a descubrir talentos y habilidades que nunca imaginamos"
Aleyda Brugés Hernández
En la confluencia del arte, el emprendimiento y la inclusión social, surge la extraordinaria historia de Aleyda Brugés Hernández. Esta destacada profesional ha redefinido su experiencia corporativa y su papel maternal para crear un emprendimiento innovador que rompe paradigmas tradicionales. Su sólida trayectoria en mercadeo y publicidad, dirigiendo proyectos regionales para reconocidas marcas cosméticas, la llevó a descubrir su verdadera pasión: fundar Chocolates Brugés junto a su hija Camila, una talentosa artista con condición cognitiva especial.
Este emprendimiento representa más que la creación de productos excepcionales; es la materialización de cómo el amor maternal, la visión empresarial y el compromiso con la inclusión pueden generar un modelo de negocio revolucionario. Cada chocolate se transforma en un lienzo donde el talento de Camila florece, desafiando prejuicios sobre la discapacidad y estableciendo nuevas vías para la inclusión laboral.
El liderazgo de Aleyda, forjado por las enseñanzas maternas y su experiencia emprendedora, se distingue por su resiliencia e innovación. Su participación en programas como Enlaces de Compensar ha ampliado su influencia, inspirando a otras familias emprendedoras. Como defensora del apoyo entre mujeres, ejemplifica la colaboración y el empoderamiento mutuo, especialmente en comunidades como Mompreneurs.
Su impacto trasciende lo empresarial, convirtiéndose en un símbolo de esperanza y transformación social. Chocolates Brugés demuestra que la inclusión puede ser el corazón de una empresa exitosa, abriendo caminos para la integración laboral de personas con capacidades diferentes. Como mentora, Aleyda ha construido una red de apoyo que inspira a otros a ver la diversidad como una oportunidad de innovación.
Su reconocimiento como Mujer Factor de Éxito celebra tanto sus logros empresariales como su papel pionero en la creación de espacios laborales inclusivos, demostrando que el éxito empresarial y la equidad social pueden y deben coexistir.
A continuación te invitamos a leer la entrevista completa:
¿Cuál considera que ha sido su mayor contribución al desarrollo social de su comunidad y cómo ha impactado eso en su vida personal y profesional?
Mi mayor contribución es mi emprendimiento de arte y chocolate. A través de mi trabajo he integrado de muchas maneras a mi hija , que es una joven artista en condición de discapacidad; ella ha sido ejemplo con su talento y con todas las herramientas que ha adquirido en el proceso (sin importar su condición). He visto a muchas mamás como yo, que buscan alternativas, que se desesperan, que también sienten frustración. Entonces, creo a través de mi historia y de mis logros las he podido inspirar. Recuerdo que durante la pandemia participé en un grupo foco del programa Enlaces (programa para personas con discapacidad de la Caja de Compensación Compensar), en el que hicimos una serie de talleres para orientar a familias emprendedoras en etapa temprana; fue muy enriquecedor poder apoyar estos proyectos, poder compartir mis conocimientos y mi experiencia en el mundo del mercado, y lo más importante, confirmar una vez más que la discapacidad no tiene ni es un límite para lograr lo que se quiere y se sueña.
En su experiencia, ¿qué papel juegan las redes de apoyo entre mujeres en el fortalecimiento del liderazgo femenino y en la construcción de oportunidades equitativas?
¡Súper importante! Las mujeres tenemos una capacidad creadora increíble, un poder de conexión fuerte, asumimos retos, persistimos y cuando queremos algo, nada nos detiene. Esa fuerza que te da la red o la comunidad te inspira a seguir, te motiva, te dice “vamos, ¡sí se puede!”. Como decimos en la comunidad Mompreneurs: “juntas llegamos más lejos”.
¿Cómo ha influido su background familiar y cultural en su estilo de liderazgo actual?
Ha influido totalmente. Siempre he pensado que uno es el reflejo de lo que aprende en casa. Lo que más ha influido son las enseñanzas y el ejemplo de mi mamá, una mujer luchadora y resiliente; ella siempre creyó en mi, en mis capacidades, en mi fuerza como mamá para sacar adelante a Cami a pesar de su discapacidad. Me enseñó disciplina y persistencia, y lo más importante, me mostró mi verdadero valor como mujer, como profesional y como mamá.
En términos de sostenibilidad y responsabilidad social, ¿qué legado espera dejar en su ecosistema laboral?
Espero que mi emprendimiento y mi trabajo con Cami sean ejemplos de verdadera inclusión; una oportunidad para mostrar que la discapacidad no es una barrera, sino un reto que nos lleva a descubrir talentos y habilidades que nunca imaginamos. Una persona con una condición cognitiva especial no está “enferma”; solo piensa diferente y ve las cosas de otra manera, muy diferente a lo que tu y yo vemos; por eso su aporte, su trabajo y lo que pueden crear son herramientas muy valiosas. A esto le apuesto y en esto creo.