El presidente Donald Trump ha anunciado una propuesta de arancel de aproximadamente el 100 % sobre los semiconductores importados. Este arancel no se aplicaría a las empresas que acuerden fabricar sus microchips en Estados Unidos.
El anuncio se realizó durante un evento en la Oficina Oval con el director ejecutivo de Apple, Tim Cook, donde Apple también reveló un nuevo compromiso de inversión de 100 000 millones de dólares en la industria manufacturera estadounidense.
Estados Unidos ha dependido durante mucho tiempo de semiconductores fabricados en el extranjero, particularmente en Taiwán, que domina el mercado de los chips más avanzados.
Esta dependencia ha suscitado preocupaciones entre legisladores y expertos en seguridad nacional sobre posibles vulnerabilidades, ya que los semiconductores son componentes críticos en una amplia gama de tecnologías, desde la electrónica de consumo hasta equipos militares.
En respuesta a estas preocupaciones, la Ley CHIPS se convirtió en ley en 2022. Esta legislación bipartidista, promulgada durante el mandato del expresidente Joe Biden, ofrece importantes subsidios y créditos fiscales a las empresas de semiconductores que construyan fábricas en EE. UU. Varias empresas, incluidas Intel, Texas Instruments y Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, ya han anunciado planes para construir nuevas instalaciones en EE. UU.
El arancel propuesto por Trump a los semiconductores es coherente con sus políticas comerciales más amplias, que han incluido aranceles sobre una variedad de productos fabricados en el extranjero, como acero, aluminio y productos farmacéuticos.
LEER: El gobernador de Illinois, J. B. Pritzker, criticado por su retórica sobre la redistribución de distritos en Texas y su hipocresía.
Quienes defienden estos aranceles argumentan que incentivan la fabricación nacional y crean empleo. Sin embargo, muchos economistas han advertido que estos aranceles pueden generar un aumento de los precios al consumidor y obstaculizar el crecimiento económico.
La propuesta surge mientras Trump sigue instando a las empresas estadounidenses a aumentar sus inversiones en la industria manufacturera de Estados Unidos.El reciente anuncio de Apple de aumentar sus inversiones previstas en Estados Unidos a 600.000 millones de dólares durante los próximos cuatro años pone de relieve este esfuerzo continuo.