La magia está en combinar lo digital con lo humano

Crea estrategias que mezclan emoción, datos y propósito para transformar industrias con liderazgo femenino

                                                                                              Johanna Chamorro

Desde el corazón de la industria creativa y agroalimentaria de Panamá, Johanna Chamorro ha construido una trayectoria empresarial que redefine los moldes del liderazgo femenino. Fundadora y CEO de TopLine Events, Chamorro ha consolidado una agencia 100% propiedad de mujer que hoy lidera con éxito proyectos para grandes marcas regionales e internacionales, al tiempo que promueve estrategias transformadoras en sectores como el agro-marketing, donde históricamente la presencia femenina ha sido mínima.

Su camino comenzó en el mundo de los medios, donde durante dos décadas lideró procesos de transformación en programación, mercadeo y comercial en televisión. Esta experiencia se convirtió en la base de su visión disruptiva, estratégica y profundamente humana. Hoy, desde TopLine, impulsa campañas que trascienden lo estético y lo técnico para conectar emocionalmente con los consumidores y dejar una huella social tangible.

Uno de sus logros más notables es el plan de comunicaciones para ANAPOR, la Asociación Nacional de Porcicultores de Panamá, una campaña que logró aumentar en 25% el consumo de carne de cerdo nacional en cuatro años. Este esfuerzo, ejecutado con creatividad, escucha activa y enfoque en el consumidor, impactó positivamente a más de 30,000 familias productoras en el país, demostrando que el marketing puede ser también una herramienta de desarrollo económico y equidad.

Chamorro defiende un liderazgo basado en la credibilidad, el aprendizaje continuo y la colaboración. Afirma que su sello femenino se expresa en la obsesión por los detalles, la empatía y el servicio impecable. Considera fundamental eliminar los sesgos en los procesos de promoción empresarial y revalorizar cualidades como la organización y resiliencia —frecuentemente desarrolladas en el ámbito familiar— como activos de liderazgo.

Comprometida con iniciativas de equidad de género, sostenibilidad y responsabilidad social, su visión también aboga por derribar las fronteras entre marketing y ventas, para crear organizaciones más integradas, éticas y competitivas. Su legado busca inspirar a futuras líderes a desafiar sus propios límites, abrazar su autenticidad y liderar con integridad en cualquier industria.

En un entorno empresarial donde la transformación es constante, Chamorro demuestra que las mujeres pueden innovar desde la estrategia, construir con empatía y competir con ética. Su historia representa, con fuerza, el espíritu de esta edición de Factor de Éxito: liderazgo femenino que transforma realidades.

Usted ha logrado posicionarse como una figura clave en dos sectores muy distintos: el agro-marketing y la producción de eventos. ¿Cuál considera que ha sido el mayor desafío que enfrentó al insertarse en industrias tradicionalmente dominadas por hombres?

Creo que la credibilidad y la reputación que uno construye como profesional (hombre o mujer) son los factores que ayudan a vencer cualquier barrera de entrada en cualquier industria. He vencido esas barreras con conocimiento y experiencia obtenida de primera mano, “arremangándome” la camisa, reemplazando los tacones por zapatillas y ensuciándome las manos; además, con una actitud curiosa y de humildad, ya que siempre he sabido aceptar cuando no sé algo y rodearme de expertos dispuestos a enseñarme.

Particularmente, al exponer los aspectos técnicos de los eventos, es cuando más he sentido que un cliente o proveedor tiende a no tomar en serio la opinión de una mujer; entonces eso es lo primero que me aseguro de entender. Por ejemplo, la primera parte de mi carrera la construí en televisión, y me encantaba sentarme en la unidad móvil a ver cómo operaban los técnicos, cómo eran los tiros de cámara, cómo tomaban decisiones en un show en vivo, etc.

Tenemos que estar preparadas para que nadie nos “eche cuentos” y rodearnos de mentores que nos guíen y de gente talentosa que nos rete a aprender más.

En su rol como CEO de TopLine, ha liderado proyectos para marcas internacionales y ha creado plataformas propias de contenido. ¿Qué estrategias considera fundamentales para construir una agencia sostenible, innovadora y con sello femenino?

Mi reto más grande es mantener a TopLine como una empresa relevante para mis clientes. Para lograrlo, ha sido clave darle un espacio frontal a la creatividad y la innovación, ya que es un negocio muy impactado por la tecnología y en el que la creatividad se puede aplicar de muchísimas formas para solucionar un mismo problema. Me gusta rodearme y conocer a gente talentosa y creo que las colaboraciones son la fórmula para el éxito sostenible. El sello femenino lo ponemos en la obsesión por los detalles, el buen servicio y la empatía en el trato.

El plan de comunicaciones desarrollado para ANAPOR ha logrado un aumento del 25 % en el consumo de carne de cerdo nacional. ¿Cuáles fueron los factores clave de este éxito y qué impacto social destaca de esta campaña?

Lo primero fue aprender de otras asociaciones que han realizado campañas exitosas en pro del consumo de carne de cerdo; los amigos de Porkcolombia me abrieron las puertas en representación de ANAPOR (la Asociación Panameña de Porcicultores) y su colaboración fue crucial para nuestro éxito. Lo segundo fue medir y entender la percepción y los hábitos del consumidor a través de un estudio muy robusto, es decir, dejar que el consumidor nos dijera qué hacer. Suena obvio, pero tendemos a imponer nuestro punto de vista, y en este caso, cada productor de la asociación tenía una idea diferente. 

La realidad es que el consumidor tiene todo el poder, así que invertimos en escucharlo: entendimos claramente los retos y oportunidades en los que debíamos concentrarnos. Aunque el presupuesto era limitado, trabajamos con astucia para optimizarlo. Nos enfocamos en cuatro grandes mensajes estratégicos y fuimos consistentes y disciplinados en mantenerlos: valor nutritivo, variedad, sabor y orgullo nacional. En base a estos pilares desarrollamos, durante cuatro años, un plan anual de acciones que incluyó recetarios digitales, contenido didáctico sobre el valor nutritivo de la carne de cerdo, la celebración del Día de la Carne de Cerdo, y hasta un concurso llamado “Estrella Pork”, que premió a emprendedores de restaurantes cuyos platos estelares eran de carne de cerdo. 

Algo clave fue que, durante la pandemia, no paramos; más bien adaptamos el plan a acciones digitales, sumamos influenciadores y fuimos solidarios repartiendo comidas a doctores, enfermeras, policías, y más. ¡El impacto social ha sido multiplicador! En Panamá hay más de 7,000 granjas de cerdo que generan un empleo directo estimado de más de 30,000 personas. Mientras mejor le va al agro de nuestro país, fortalecemos nuestra seguridad alimentaria, y ese es un gran indicador de un país próspero.

En un entorno empresarial cada vez más digital y competitivo, ¿cómo ha integrado usted la visión estratégica con el enfoque emocional que menciona como parte de su filosofía personal?

He mantenido un tono personal y cercano en todas nuestras comunicaciones. Considero que la verdadera magia del marketing se da cuando el mundo digital y las experiencias en persona se combinan, y eso es justo lo que hacemos en TopLine: creamos espacios únicos llenos de experiencias en los que las marcas logran acercarse a sus consumidores para tener intercambios honestos y duraderos. 

En nuestro diseño, las experiencias deben tener un “factor top” y contar una historia; además, deben vivir en el mundo digital para ser relevantes. Este pensamiento es justo lo que nos da una ventaja competitiva.

¿Qué papel ha jugado su experiencia previa en medios de comunicación en la manera en que hoy lidera procesos de transformación dentro de su empresa?

Trabajé en televisión por 20 años liderando diferentes áreas como Programación, Mercadeo y Comercial. Durante este tiempo, la industria experimentó transformaciones importantes, como la pulverización del contenido en cientos de outlets mediáticos, las redes sociales, el internet, la publicidad out-of-home, los creadores de contenido, solo por nombrar algunos. 

Esto sin duda me enseñó tres cosas: 

1. El cambio hay que recibirlo con los brazos y la mente abiertos, sin miedo; ¡lo único seguro es que nada será igual! 

2. Todos los días debemos poder desaprender y aprender con agilidad. Seamos curiosos y humildes. 

3. Debemos perseguir nuestros objetivos con resiliencia; no podemos culpar a los factores externos por nuestro desempeño, tenemos que encontrar el espacio donde seamos relevantes y aportemos valor.

Usted es parte de iniciativas y asociaciones enfocadas en equidad de género y sostenibilidad. Desde su experiencia, ¿cuáles son las mejores prácticas que las empresas pueden adoptar para fomentar el liderazgo femenino en sus organizaciones?

Mi pensamiento, y lo que aporto a las diferentes asociaciones a las que pertenezco, es que la mujer profesional debe ser considerada de manera equitativa y justa. No soy de la opinión de que a una persona se le debe otorgar un trabajo por su sexo, sino por su capacidad y preparación. Ahora bien, una empresa o junta directiva optimiza sus resultados cuando tiene diversidad en sus líderes, quienes aporten puntos de vista y experiencias variados; por lo tanto, es importante lograr un balance representativo y justo. 

Fomentar el liderazgo femenino entre profesionales es algo con lo que me identifico porque veo constantemente cómo el potencial de muchas mujeres es limitado por su entorno e incluso por sus propias creencias. 

Puedo pensar en varias acciones: 

1. Asegurar que las políticas de promoción dentro de la empresa sean justas y sin sesgos.

2. Capacitar a las mujeres, dándoles herramientas para maximizar su potencial.

3. Considerar en el perfil de un líder habilidades propias de una madre, como la organización, la responsabilidad y la paciencia. 

Si escalar el Everest es algo que suma a la hora de evaluar a un candidato para una posición de liderazgo, ¿no debería sumar igual ser mamá de tres hijos universitarios?

En su opinión, ¿cómo puede el liderazgo femenino contribuir de forma distinta y valiosa a la innovación empresarial y a la construcción de culturas organizacionales más humanas?

Las mujeres traemos a la mesa un pensamiento y una manera muy diferente de solucionar problemas, que son clave para la competitividad de cualquier organización. Representamos al consumidor femenino, que en la mayoría de las industrias está al centro de la toma de decisiones de compra. Por otro lado, traemos una fibra de sensibilidad humana que hoy es esencial para la cultura organizacional en medio de un entorno cada vez más ágil y digital. 

Además, promovemos un liderazgo positivo; en muchas mujeres veo latente el deseo de probarle al mundo que sí podemos, que sí somos capaces y que nuestras voces deben ser escuchadas. Por lo general, esto se refleja en el nivel de compromiso, la resiliencia y en dar la milla extra a las organizaciones.

Más allá de su trayectoria profesional, ¿cuáles valores personales han guiado su camino como líder y qué legado le gustaría dejar en la industria y en su equipo?

Hay dos ideas que me gustaría compartirles: 

La primera, es borrar con todas sus fuerzas las líneas entre las áreas de mercadeo y ventas. Estas dos áreas deben trabajar como una sola fuerza conquistadora, compartir insights, creatividad, bases de datos, objetivos y compensación. La comercialización debe sentirse como objetivo propio de todos en una empresa. 

La segunda, es trabajar con una ética inquebrantable y responsabilidad social. ¡Amo competir!
La competencia es el mejor incentivo para un equipo de trabajo, pero cuando las condiciones son justas. Los negocios deben hacerse porque son beneficiosos para la empresa, el colaborador y la sociedad. Cuando ese balance se altera, nos condenamos a la mediocridad.

 

      

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