La cultura organizacional: patrimonio de cuidado para pequeñas empresas

Acciones comprometidas pueden ayudar a elevar el compromiso y la productividad de este sector tan importante para la economía

                                                                                          Doina Hernández

El término suena mayúsculo, admitámoslo tiene un dejo a edificio macizo, enorme. Pero la cultura organizacional lo mismo está presente en una transnacional que en pequeñas empresas, en especial en las familiares. Y tan importante es gestionarla en unas como en otras. De lo contrario, y este es otro punto en común, pueden arruinarse.

En 2023, 8,9 billones de dólares perdieron la economía global por el bajo compromiso laboral, es decir, 9% del PIB mundial. El cálculo pertenece al estudio State of the Global Workplace de la consultora Gallup. 

El dato nos interesa porque el compromiso laboral está directamente relacionado con la cultura de las organizaciones. El estudio revela que en las organizaciones con buenas prácticas se evidenció que tres cuartas parte de la plana directiva y siete de cada diez empleados tienen un sólido compromiso o engagement. 

Una sana cultura organizacional alude a hábitos y prácticas para trabajar en armonía, entusiasmo por alcanzar nuevas metas, cuidando unos de otros, e innovando en los procesos y resultados finales. 

En ella intervienen factores como la comunicación interna, el tipo de liderazgo, la política de reconocimiento y los programas de bienestar para los empleados. 

También es posible en la PYMES

El tamaño de las Pequeñas y Medianas empresas (Pymes) o startups debería propiciar una comunicación más fluida, menos jerárquica, propositiva y de escucha activa. Todas ellas se deben poner en práctica en encuentros recurrentes o “espacios de confianza”.

El objetivo es que los colaboradores compartan con franqueza al liderazgo preocupaciones, insatisfacciones, mejoras y optimizaciones a los métodos de trabajo.

Se trata de institucionalizar estos espacios, hacerlos de veras recurrente y tomar en serio los insights.

Estos espacios pueden ser más distendidos. Recientemente, se han ensayado almuerzos y hasta actividades deportivas para generar integración y apertura para discutir temas espinosos. 

Cuando se trata de empresas familiares, es todavía más importante crear estos espacios de confianza. En caso contrario, los colaboradores tendrán la sensación de no tener ningún aporte que hacer en la conducción o destino de la organización. Y esto genera una alta rotación del personal. 

La formación del liderazgo

Aunque las empresas sean pequeñas, sus líderes tienen que destinar el tiempo y la inversión para mantenerse actualizados en áreas vitales. 

Hoy en día son indispensables formaciones en gestión de equipos, resolución de conflictos, inteligencia emocional y decisiones estratégicas. 

Son herramientas que ayudan a construir una cultura organizacional sana, es decir, donde se permite la apertura, se da pie a la autonomía de los colaboradores, se evita el micromanagement y se gestionan las fricciones entre los equipos. 

Estarán mejor capacitados para asumir los altibajos propios de toda organización en un contexto cada vez más competitivo y exigente. 

El reconocimiento y la medición

No es necesario hacer un evento muy costoso con una logística compleja para reconocer los esfuerzos de los colaboradores. 

Tanto o más valiosos pueden ser los reconocimientos orales a tiempo —que no los únicos—, en los que se destaque un performance resaltante, el compañerismo, la cooperación, las ideas innovadoras y las optimizaciones en la manera de realizar determinadas tareas.

La gratitud expresada con honestidad es tremendamente positiva dentro de las sociedades, incluyendo los ámbitos productivos. Y esto es algo que no solo pueden y deben implementar las pymes y pequeñas empresas familiares, también debería ser una práctica común en las grandes empresas. 

Es una muestra de cómo se forja una cultura organizacional sólida con pequeños y constantes gestos de valía. 

Por último, incluso las pequeñas compañías deben medir el pulso del bienestar y la cultura de sus organizaciones. Encuestas periódicas son indispensables y están al alcance de todos.

50 Lideres - Ediciones 2025