Auditoría energética como estrategia

Desde el inicio de esta sección en Factor de Éxito, se ha planteado que la optimización del desempeño energético de una organización es la consecución de acciones específicas ordenadas de manera secuencial. Iniciando por la gerencia de todo el proceso, pasando por la definición de las acciones técnicas requeridas, hasta la implementación, y posterior cuantificación económica, lograr la eficiencia energética puede llegar a ser un tema tan complejo como lo son las instalaciones sujetos de estudio. En el presente artículo se discutirán los pormenores de las auditorías energéticas para plantear las acciones requeridas por una organización para disminuir su consumo. Como parte de la familia de normas para los Sistemas de Gestión de Energía (ISO 50001:2011), se desarrolló la norma ISO 50002:2014:

Auditorías Energéticas: Requerimientos con guía para su Uso. Aquí, se establece que “una auditoría energética es un análisis detallado del desempeño energético de una organización, equipo, sistema o procesos… Las auditorías energéticas se planifican y conducen como parte de la identificación y priorización de oportunidades para mejorar el desempeño energético, reducir las pérdidas energéticas y obtener beneficios ambientales relacionados”

 

 

Mecanismos para la identificación de mejoras en el desempeño energético
Por lo planteado anteriormente, se puede entrever que en la norma 50002 se establecen los requisitos básicos a cumplirse para la determinación de potenciales de ahorro de energía. Para ello, se divide el fenómeno de estudio en tres niveles o categorías: 1, 2 y 3.
Los estudios de nivel 1, son los más económicos e incluyen actividades que se basan en la determinación de potenciales macros, encontrados mediante el análisis de la carga conectada (tipo de servicio, uso de energía), evaluación y/o desarrollo de indicadores de energía a través de la revisión de facturación de servicios, producción u otras variables de importancia, así como de inspecciones visuales de la instalación. En el nivel 2, se incluyen los entregables realizados en el nivel 1 pero se adentran más en el sistema de distribución eléctrico mediante la instalación de equipos registradores de carga, con lo que se puede apreciar parámetros como el factor de potencia, de carga, de demanda, entre otros, de la instalación. Con esta categoría se pueden hacer recomendaciones de mayor grado de inversión que el anterior, ya que se cuenta con información más detallada sobre el estatus del sistema.
El nivel 3, comprende los otros dos anteriores y es el tipo más costoso y profundo ya que complementa el estudio del uso de energía con el fenómeno mecánico que ésta motoriza. Por ejemplo: un estudio nivel 3 sobre un sistema de bombas estudia no sólo el consumo de energía, sino incluye a las variables mecánicas como caudal bombeado, presión y redes de tubería. Su uso permite identificar el punto exacto dónde debe realizarse la inversión.

En conclusión, implementar una auditoría energética es la mejor estrategia para mejorar el desempeño energético de la organización, en contraposición con análisis aislados y desacoplados

 

La ISO 50002 plantea tres niveles de estudios para todo tipo de instalaciones, siendo recomendado por mi experiencia el nivel 2 para iniciar un análisis con la mayor información costo-efectiva posible. Es importante destacar que el grado de éxito de una auditoría dependerá enormemente del apoyo que el consultor tenga del personal gerencial y operativo de la instalación, quienes son los que conviven diariamente con ella. ■

 

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