Musicoterapia

Casi por casualidad, la músico y maestra venezolana Zulgui Medina Lanoy encontró una nueva forma de hacer más felices a niños especiales de Estados Unidos, cuando un alumno con síndrome de Down le preguntó si podía enseñarle a tocar el violín.

“Su mamá me preguntó si lo podíamos intentar y yo le dije que sí. Mi mayor satisfacción fue que captó todo el aprendizaje durante cinco años, llegó a realizar varios conciertos y tocó en mi orquesta”, explicó Medina.

Luego vinieron a sus clases alumnos con autismo y con discapacidad visual. Así empezó otra manera de entender la vida, que actualmente la llena muchísimo.

“Son niños a los que quizás Dios les quitó algo, por decirlo de algún modo, pero les ofreció otros dones. Son muy sensibles y transmiten paz, amor y una energía inexplicable. Trabajar con ellos me hizo recargarme y aprender a ser feliz con muy poco”, añadió la violinista.

Zulgui Medina recuerda que la música estimula la zona derecha del cerebro, especializada en habilidades y sentimientos visuales y sonoros.

“A los niños especiales, la musicoterapia los ayuda con la madurez, la cognición, el equilibrio y, sobre todo, a comunicarse mejor con otras personas”, expresa Medina.

Actualmente, impulsa su carrera musical como solista en el sur de la Florida y próximamente creará una escuela para niños y jóvenes. Ya en 2018 había fundado en Ecuador la Academia de Violín Giuseppe Molino Conde.

En su opinión, la música ayuda a los niños especiales a mejorar la salud física y mental, el proceso de aprendizaje y las funciones cognitivas, y estimula la sensibilidad, la creatividad y la imaginación; además de ser una experiencia inclusiva.